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	<title>jlnueno.com &#187; low cost</title>
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	<description>By José Luis Nueno</description>
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		<title>El poder de las gangas</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jun 2017 09:19:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 50% de las españolas “confiesa” comprar moda en el supermercado por cuestiones de precio y tiempo, un negocio que mueve 4.000 millones en España. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta primavera Lidl se hacía eco de un estudio que desvelaba datos reveladores sobre el consumo de moda en España. Según el análisis Actitudes Lifestyle 2016,de Kantar World Panel, el 50% de las españolas “confiesa” comprar moda en el supermercado.</p>
<p>Detrás de este dato hay dos factores de peso: el precio y el tiempo. Según el informe, el 60% de las encuestadas prefiere pagar poco por prendas última tendencia, el 79% se sienten orgullosas de adquirir ropa a buen precio y el 90% no considera que sean solo los artículos de precio alto los que ofrecen buena calidad. A tenor de esta ecuación, que las prendas de Esmara, la marca propia de Lidl, no superen los 9,99 euros las convierte en un buen reclamo a ojos de las españolas. Si a eso se añade el dato que muestra que 1 de cada 3 mujeres dispone de poco tiempo, adquirir prendas de bajo coste al mismo tiempo que se hace la compra de la semana se dibuja como el plan perfecto.</p>
<p>Y las cifras lo confirman: actualmente el negocio textil en los supermercados en España mueve ya 4.000 millones de euros, un volumen de ventas que representa una cuota de mercado del 24,3% del total de negocio de la moda en el país. Eso sitúa a este tipo de establecimientos como una amenaza muy a tener en cuenta por las grandes cadenas de distribución de moda de bajo coste, que acaparan alrededor del 31% de mercado. La respuesta a esta nueva dinámica de consumo se puede encontrar en el artículo Primark: el poder de las gangas de Julie Michelle Ziskind, Julián Villanueva y <strong>José</strong> <strong>Luis Nueno</strong>. Estos tres docentes del <strong>IESE</strong> señalan a la cadena irlandesa como la responsable de erradicar de forma definitiva el estigma que se asocia con la compra de ropa barata de manera que “los precios bajos prevalecen sobre las actitudes elitistas respecto a las marcas”</p>
<p>Parece que el famoso lema ecologista de la diseñadora Vivienne Westwood “Compra menos. Escoge bien. Hazlo durar” no cala en nuestro país, pero no hay que olvidar que el triunfo de la moda rápida tiene también una cara B. El documental True Cost (2015), de Andrew Morgan, recuerda que este nuevo modelo ha incrementado el consumo mundial de ropa en un 400%, una buena noticia para todas estas empresas pero un nefasto panorama para el medioambiente. Por su parte, el recién publicado libro de la periodista Brenda Chávez Tu consumo puede cambiar el mundo advierte que “hay millones de fashion victims más allá de los adictos a las promesas de estilo, pues cultivo, producción y acabado conllevan abusos, altos costes hídricos, energéticos y contaminación en una industria que mueve 1,3 billones de dólares y emplea a 60 millones de personas”.</p>
<p>Publicado por Estel Vilaseca en &#8220;El país&#8221; 27 junio 2017.</p>
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		<title>Low cost</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2016 07:52:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El profesor José Luis Nueno resalta que 17 de las personas más adineradas del mundo, han hecho su fortuna vendiendo a las clases menos favorecidas. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De la noche a la mañana, vivimos instalados en el low cost. Tal parece que todo tiene que ser de bajo precio para que sea aceptado por unos consumidores que son capaces de hacer colas infames para entrar en una tienda “disfrazada de lujo”, pero que vende ropa a dos duros.</p>
<p>Cada quien es libre de hacer lo que le dé la gana. Quien desee, puede hacer cola en la tienda y nadie se lo puede reprochar. Quizá se ve forzado a hacerlo por pura y simple necesidad. España no es ninguna perita en dulce en cuestión de sueldos y la situación laboral está como está.</p>
<p>Hace unos años, en cualquier conferencia relacionada con el textil confección, las palabras más repetidas eran valor añadido y diferenciación, pero hace poco, en la asamblea general de Aitpa, el profesor <strong>José Luis Nueno</strong> nos hizo notar que 17 de las personas más adineradas del mundo —como Amancio Ortega, fundador de Inditex — han hecho su fortuna vendiendo a las clases menos favorecidas.  Y no solo eso. Nueno también dijo que  las empresas deben trabajar con la vista puesta en 2.000 millones de personas de una clase media baja, de las cuales, 600 millones están Europa, y son las que han perdido el poder adquisitivo debido a los efectos de la crisis.</p>
<p>Tal parece que el Lidl y otras empresas parecidas han tomado nota.</p>
<p>Publicado por Jaime Cevallos Encalada en el &#8220;Noticiero Téxtil&#8221; el 12 diciembre 2016 (http://www.noticierotextil.net/noticia.asp?idnoticia=182204)</p>
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		<title>La crisis de la clase media pone en jaque el mercado de la moda gallega</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2016 15:02:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El profesor Nueno da su punto de vista en una entrevista sobre el sector de la moda gallega.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La industria de la <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/moda">moda</a> vuelve a afilar las tijeras, y en Galicia, comunidad líder del <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/sector-textil">sector textil</a>, empiezan a verse los primeros rotos.</p>
<div id="ad-RobaMobile" data-url="/4900/webm.EXT.LAVOZDEGALICIA/economia" data-mapping="ROBAMOBILE" data-sizes="[[300,250],[300,300],[350, 300],[300,600],[350, 600]]" data-param="pos" data-targeting="robapaginas">La caída de la histórica compañía gallega <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/caramelo">Caramelo</a>, el anuncio de la posible liquidación de Blanco (madrileña, con media docena de tiendas en Galicia) si no encuentra un inversor, han sacudido al sector en los últimos días. A ello se ha sumado el vacío en la cúpula de <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/adolfo-dominguez">Adolfo Domínguez</a>, que lleva tres meses sin consejero delegado.</div>
<p>Dice el último baremo concursal de PwC que en el tercer trimestre del año seabrieron un total de 16 expedientes de concursos de acreedores en el textil,que eleva a 43 el total en toda España. Entre ellas están Viriato, una de las firmas históricas del textil gallego, con sede en Ordes, que el pasado 1 de octubre se acogía de forma voluntaria al procedimiento concursal, tras aplicar un ajuste sobre la plantilla y recibir un crédito participativo de la Xunta de 1 millón de euros.</p>
<p>A la memoria vienen de forma inevitable bajas insignes del sector, aunque alejadas en el tiempo, como Montoto, firma de <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/lalin">Lalín</a> referente en género de punto que cayó en liquidación en el 2012; un año antes lo había hecho Toypes, otra lalinense emblemática.</p>
<div id="ad-Roba2DetalleMobile" data-url="/2260323/Roba_2_detalle_mobile" data-mapping="ROBAMOBILE" data-sizes="[[300,250],[300,300],[350, 300],[300,600],[350, 600]]" data-param="seccion" data-targeting="">Y todo esto ocurre en un momento en el que, salvo excepciones, la industria gallega de la moda firma sus mejores balances. Las cuentas anuales de la Confederación de Industrias Textiles de Galicia (Cointega) muestran que el textil disparó un 15 % sus entregas al extranjero el año pasado (4.564 millones de euros) y que la facturación conjunta de las empresas del sector superó los 22.400 millones de euros (20.900 millones solo <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/inditex">Inditex</a>).</div>
<h2><strong>No es una crisis</strong></h2>
<div id="ad-Roba3DetalleMobile" data-url="/2260323/Roba_3_detalle_mobile" data-mapping="ROBAMOBILE" data-sizes="[[300,250],[300,300],[350, 300],[300,600],[350, 600]]" data-param="seccion" data-targeting="">¿Estamos ante los prolegómenos de un crisis en el textil? Los empresarios y analistas consultados lo descartan rotundamente, y explican las quiebras de estas empresas del sector con dos claves: la progresiva desaparición de su público objetivo, hasta hace unos años situado en la franja de consumo de la clase media; y una falta de reorientación del negocio hacia donde esta el mercado.</div>
<p>A ningún empresario le gusta hablar de la desgracia de un colega de profesión, por eso piden anonimato para aclarar que «los que están cerrando o pasando dificultades son firmas que llevan muchos años en crisis, con continuas reestructuraciones en las cúpulas, y que no han podido remontar porque mantienen un modelo de negocio que no se adaptó a un mercado en el que ya no manda la clase media», dicen. Su reflexión es así de sencilla: «El consumidor dicta las reglas del juego. O te adaptas o tienes dificultades», sentencian.</p>
<p>José Antonio Conde, presidente de Cointega es un firme impulsor de la adaptación permanente del negocio textil a la evolución del consumo. «Tras ocho años de crisis, el mercado nacional se ha reducido y ha cambiado. Si tú te quedas en tu mercado y resulta que tu mercado va cada vez a menos, es imposible remontar», afirma. Conde reconoce que el nicho de consumo al que la mayor parte del textil gallego -al margen de Inditex- dirige su producto, que es de un poder adquisitivo medio, es cada vez más pequeño.</p>
<p>El contraataque a esta situación exige amplitud de miras del empresario. «Hay que buscar nuevos nichos de mercado, que en nuestro caso están en salir al exterior mucho más; diversificar la oferta con nuevos productos, tener una red de distribución propia y adaptar los precios», explica.</p>
<p>La presencia cada vez mayor en el mercado internacional es la base del éxito de las empresas gallegas que están liderando el sector. ¿Sería la ourensana Textil Lonia el sexto mayor grupo de España en ventas (372 millones) sin sus más de 150 tiendas y 400 <em>corner</em> repartidos por todo el mundo? O la también ourensana Bimba y Lola, con 115,7 millones de facturación ¿sería la firma textil de más rápido crecimiento sin su red de distribución que ya alcanza los 220 puntos de venta en el mundo? No.</p>
<p>José Luis Nueno, profesor del IESE y experto en distribución, considera que la internacionalización es «el último vagón» para el textil enfocado hacia la clase media: «En el mundo hay 2.000 millones de personas de clase media baja, y es hacia esos mercados hacia donde deben enfocar el futuro de sus compañías». «El grueso de este mercado, 1.400 millones de consumidores, se encuentra en Asia y representa la clase media de los mercados emergentes», precisa Nueno.</p>
<p>Salir más al mercado exterior y diversificar, no queda otra. Y en esas está el sector. <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/roberto-verino">Roberto Verino</a>, por ejemplo, inicia una nueva etapa después de barrer la deuda. La empresa contempla ahora retomar la expansión internacional en <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/mexico">México</a>, además de lanzar nuevas líneas de calzado y bolsos. Florentino apuesta por reforzar su red de distribución, y avanza en el plan que contempla veinte aperturas hasta el 2020.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>La cultura del bajo coste se impone en el gran consumo y abre una frenética guerra de precios</strong></h2>
<p>El <strong>profesor José Luis Nueno</strong> llama la atención sobre la competencia feroz que están ejerciendo la entrada masiva de detallistas, que compran de forma muy especulativa en Asia, que están revolucionando el consumo de moda, al lado de los cuales <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/zara">Zara</a> o <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/hamp-m">H&amp;M</a> ya son caros.</p>
<p>«Estamos ante un nuevo segmento, el <em>ultra value retail</em> (el mercado valor) encabezado por <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/primark">Primark</a>, Kik o Kiabi, con políticas de precios muy agresivas y márgenes muy reducidos, capaces de servir camisetas a 2 euros y vaqueros a 10. Precios hasta un 35 % inferiores a los de los especialistas como H&amp;M, que se convierten en el nuevo precio de referencia en el extremo más bajo», explica el experto en distribución.</p>
<p>Lo cierto es que todas estas fórmulas agresivas de distribución hanprovocado un cambio de tendencia a la hora de comprar que va más allá de la crisis de la clase media.</p>
<p>La brecha social ha hecho cambiar los hábitos de consumo a los que tienen menos poder adquisitivo, pero también a quienes pudiendo pagar, se rinden al <em>fast fashion,</em> con la reina Letizia o la princesa Kate de <a href="http://www.lavozdegalicia.es/temas/inglaterra">Inglaterra</a> como claros exponentes de esta tendencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El triunfo del «low cost»</h2>
<p>Triunfa el bajo coste de manera generalizada y el lujo sigue teniendo un público minoritario en Galicia. «No se puede luchar contra un modelo que se adapta a los gustos del consumidor y que es capaz de renovarse una docena de veces por temporada», explica Nueno.</p>
<p>Ante el auge de la competencia en precios, el gigante gallego Inditex está impulsando su marca más barata, Lefties, nacida en principio para dar salida a prendas de temporadas anteriores pero que en la actualidad cuenta con un centenar de locales. Tiene ya un equipo de diseño propio y establecimientos en grandes calles comerciales.</p>
<p>De este modo, y para desesperación del sector textil español y gallego, el universo de la moda <em>low cost</em> es cada vez más amplio. Entre los jugadores más jóvenes destaca Shana, una cadena española que cuenta con cerca de 250 tiendas, presencia en el exterior y que acaba de lanzar su marca para niños.</p>
<p>También pisan fuerte los competidores españoles de origen chino, con cadenas muy lejos de los bazares de los noventa. Okeysi, por ejemplo, tiene una veintena de locales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Artículo de Manuela Sio publicado en &#8220;La voz de Galicia&#8221; el 29 de octubre 2016</p>
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		<title>Mileuristas, diez años después</title>
		<link>http://www.jlnueno.com/wordpress/index.php/2015/05/10/mileuristas-diez-anos-despues/</link>
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		<pubDate>Sun, 10 May 2015 14:18:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[mileurista]]></category>

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		<description><![CDATA[“Cuando nació el concepto, los mileuristas eran una gente que aspiraba a dejar de serlo. Ahora hay un sentimiento fatalista”, explica José Luis Nueno, de la escuela de negocios IESE. Eso se nota en el mercado, dice este experto en consumo: “El aspecto del low cost es mucho más digno porque una cosa es ofrecer algo, entre comillas, cutre a alguien que cree que está en una situación transitoria y otra hacerlo a familias que creen que van a estar así siempre o incluso a exricos”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <em>mileurista</em> es aquel joven, de 25 a 34 años, licenciado, bien preparado, que habla idiomas, tiene posgrados, másteres y cursillos (…) Ahora echa la vista atrás y quiere sentirse satisfecho, porque al cabo de dos renovaciones de contrato le han hecho fijo, en un trabajo que de alguna forma puede considerarse formal (…) Lo malo es que no gana más de 1.000 euros, sin pagas extras, y mejor no te quejes…”.</p>
<p>Así bautizó Carolina Alguacil el fenómeno económico que en la España del milagro iba a marcar a la generación más formada de su historia. Cuando Carolina escribió esta carta al director de este periódico, en 2005, la economía crecía tendida al sol y cientos de miles de universitarios se habían topado con que no había tantos trabajos cualificados para todos ellos. La ley de oferta y demanda había recortado su sueldo, el flamante euro lo había encarecido todo, la burbuja inmobiliaria se había hinchado hasta la aberración y esos 1.000 euros de jornal se antojaban miserables. Precios europeos con salarios españoles y un <em>boom</em> del ladrillo. Así es como el poder adquisitivo medio de los españoles logró la anomalía de bajar en plena bonanza. Ahora han pasado diez años, dos recesiones y se han evaporado 3,7 millones de puestos de trabajo; la crisis más dura desde la Guerra Civil. La vivienda pinchó, las cajas de ahorros desaparecieron, España pidió un rescate para la banca… Hasta el bipartidismo político, que parecía inmutable, se ha puesto en solfa. En mitad de esa década, China se colocó por delante de Japón como segunda potencia económica. Y la palabra mileurista, esa que Alguacil barruntó un día en un piso compartido de Barcelona, se ha incorporado con toda solemnidad al Diccionario de la Real Academia Española de la lengua. Solo que ahora brotan otros<em>palabros</em>: <em>seiscientoseuristas</em>, <em>nini</em>, <em>yayoflauta</em>…</p>
<p>–¡<em>Max</em>, compórtate como un perro civilizado!</p>
<p>Carolina llega despacio por la explanada de Madrid Río, con la catedral de la Almudena a lo alto, en uno de esos días de frío y sol tan mesetarios, a punto de terminar el mes de febrero. Un perro de mil razas, torpe y con cara de bueno la acompaña. A <em>Max</em> se lo encontró en una calle de Córdoba y lo llevó a su casa. Ahora la obedece y, sí, se sienta muy civilizadamente durante la conversación. No sabe el animal que dentro de poco va a ser un perro destronado, que su dueña camina lenta porque al cabo de unos días dará a luz a su primer hijo, una niña: Nora.</p>
<p><strong>Los mileuristas se han hecho mayores</strong>. Carolina tiene 37 años, se ha casado, ha perdido un trabajo, ha encontrado otro, ha ganado más de 1.000 euros, menos, nada… En 2008 se mudó a Córdoba porque su chico, ingeniero, encontró allí un empleo en el sector de las energías renovables. Ella se llevó el suyo de Barcelona en la mochila, porque era en una empresa de negocio digital. Pero las cosas se torcieron en 2012, cuando las renovables entraron en crisis, y la compañía de su pareja, en barrena. Estuvieron un año sin pagarle y, al final, quedó en la calle. La compañía digital de ella también empezó a tambalearse. Cuando estaban con el agua al cuello, Carolina encontró un empleo en Madrid, en una firma de contenidos digitales, y se mudaron en marzo de 2013. Él encontró otro proyecto.</p>
<p>–¿Sigues siendo mileurista?<br />
–Los dos ganamos ahora más de 1.000 euros, afortunadamente, pero lo suyo es un contrato por obra que en teoría acaba en septiembre, así que…<br />
–¿Vivís bien?<br />
–Hemos vivido de mi sueldo durante un tiempo y eso se te queda, gastamos poco, ahorramos porque sabemos lo que puede venir. Al poco de llegar nos cambiamos de un piso de 800 euros a uno de 650. Vivimos bien, no renunciamos a cierto ocio, a comer fuera con los amigos algún fin de semana, pero no nos damos lujos. Yo creo que esto es general, ahora hay más conciencia para gastar menos…</p>
<p>Ha aprendido que el progreso tiene poco de ley natural: “Las cosas no tienen por qué ir de menos a más: de becario a trabajador temporal, luego fijo… No tiene por qué ser así, ahora lo sabemos, pero nuestra generación lo ignoraba y eso generó mucha frustración”, dice. “Ahora hay que estar preparados para bajar”.</p>
<p>Muchos entrevistados lo han llamado igual, de una forma sencilla y brutal: “Bajar”. Bajar todo: sueldo, patrimonio, expectativas. La recesión ha terminado, pero la angustia tardará en desaparecer en una sociedad con aún 5,4 millones de personas sin empleo, el 24% de su población activa. “El miedo no se ha ido, quien ha perdido el trabajo en esta crisis seguirá temiendo perderlo otra vez, aunque vea que la situación general mejora”, advierte el sociólogo Luis Garrido, catedrático de la UNED. Uno de los legados de la Gran Recesión es la sensación de inseguridad, la incertidumbre o, más bien, la certidumbre de que se puede “bajar” en cualquier momento.</p>
<p>La devaluación salarial se ceba, de hecho, en los que han encontrado ocupación después de perder otra mejor pagada. Según laFundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), el recorte en términos reales ha llegado al 17% para hombres y al 14% para mujeres en cinco años. El grueso del empleo que se crea, además, es temporal y la rotación en los fijos ha subido un 23% desde 2011. Despedir es más barato, no solo por la reforma laboral, sino porque la indemnización se calcula sobre salarios más bajos.</p>
<p>Tener trabajo ya no equivale a ganarse la vida, así que la profesora Montserrat Jiménez, de 40 años, tiene dos. Se siente miembro de pleno derecho del club de los españoles que se han empobrecido, que han “bajado”. “Hace 10 años, como becaria predoctoral, cobraba 1.500 euros, y en la estancia en el extranjero podía subir a 1.800. Mi situación se ha visto degradada”. Doctorada, especializada en latín, trabaja como profesora asociada de lengua castellana en laUniversidad Complutense. Tres horas de docencia y tres de atención a alumnos semanales en la <em>uni</em> por 270 euros limpios. Además, enseña italiano en la Escuela Oficial de Idiomas por otros 800. Pero en verano pierde esos ingresos. Vive en un piso compartido por unos 500 euros con los gastos.</p>
<div id="sumario_2|html">
<blockquote><p>El miedo no se ha ido, quien ha perdido el trabajo en esta crisis seguirá teniendo miedo a perderlo otra vez”</p></blockquote>
</div>
<p>“Soy mileurista y casi me siento privilegiada. Pero tengo dos trabajos. Estoy como asociada porque no hay plaza de otra cosa”, explica. Montserrat ve también la precariedad a la que se enfrentan sus alumnos de la Complutense, una universidad peleona, reivindicativa, cuyos profesores y estudiantes han llevado a cabo clases en la calle como forma de protesta.</p>
<p>Fernando Ángel Moreno, profesor de Filología y Teoría Literaria, es uno de los que han sacado las clases a las plazas. Ninguno de sus alumnos más brillantes se queda en España, lamenta. “A los jóvenes hoy se les exige muchísima formación para lo que luego se les ofrece. Los que son buenos, muy buenos, se van. Y con los recortes en educación va a ir a peor”.</p>
<p>La estabilidad laboral, esa a la que tradicionalmente han aguardado los españoles para formar familias, no llega en la forma en la que se la concebía, aunque se apure el reloj biológico. Esto es, dice Carolina Alguacil, lo que ve a su alrededor, en los primeros mileuristas que han creado hogares en medio de la crisis. “Si hago una media entre los que me rodean, muchos han formado familias, pero con otra mentalidad, sabiendo que hay que vivir al día, sin la seguridad como antes la entendíamos”.</p>
<p>Los españoles son campeones en retrasar la maternidad, con una media de 30 años para el primer hijo. Y, con la crisis, han recuperado una de las tasas de nacimientos más bajas del mundo, que antes con el <em>baby boom</em> y la inmigración habían mejorado, según explica Teresa Castro, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La media de hijos ha pasado de 1,46 a 1,27 entre 2008 y 2013. Y las proyecciones de natalidad y migración señalan, según Castro, “que no vamos a crecer como país, más bien vamos a decrecer”. Solo en Macao, Hong Kong, Corea del Sur, Singapur, Portugal, Bosnia-Herzegovina, Grecia y Polonia se tienen menos hijos, según datos del Banco Mundial de 2013.</p>
<p>En <em>El precariado. Una nueva clase social</em>, Guy Standing habla de la inseguridad como un rasgo distintivo respecto al viejo proletariado: no tienen un salario estable, ni predecible. “Tres de mis amigas tienen hijos, pero con trabajos temporales o de <em>freelance</em>. Son trabajos sólidos en el sentido de que tienen una continuidad, pero no son seguros como antes”, apunta Carolina, y apostilla: “¿Comprar un piso? Salvo que tengas mucho capital, no lo veo una opción, no te puedes anclar a ese compromiso”.</p>
<p>Los mileuristas de 2005 protestaban por su derecho a una vivienda digna. Llegaron a hacer falta hasta ocho años de renta de una familia para pagar una casa. “Pero ahora siguen haciendo falta seis años porque las rentas disponibles han bajado mucho”, advierte José García Montalvo, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra(UPF).</p>
<p>“Cuando nació el concepto, los mileuristas eran una gente que aspiraba a dejar de serlo. Ahora hay un sentimiento fatalista”, explica José Luis Nueno, de la escuela de negocios IESE. Eso se nota en el mercado, dice este experto en consumo: “El aspecto del <em>low cost</em> es mucho más digno porque una cosa es ofrecer algo, entre comillas, cutre a alguien que cree que está en una situación transitoria y otra hacerlo a familias que creen que van a estar así siempre o incluso a exricos”.</p>
<p>Carolina Alguacil creció en Colmenar Viejo (Madrid) en una familia de seis hijos. El sueldo de aparejador de su padre dio para mantener a toda la familia y para que todos estudiaran. “Nosotros heredamos la actitud de nuestros padres, que era la de ‘fórmate bien para encontrar un buen empleo fijo’. Pero las cosas no eran así”, apunta.</p>
<p>–¿En qué se diferencian los mileuristas que ahora tienen veintitantos?<br />
–Nosotros no éramos conscientes de lo que se nos venía, pero ahora la gente joven sí lo sabe y está aún más preparada, trabajan muchísimo, nosotros también lo hacíamos, pero ellos… Ellos, por decirlo de alguna forma, <em>salen a matar</em>, ¿entiende?</p>
<p><strong>“Me llamo Juan Alberto</strong> Guirao García, tengo 24 años y he tenido que abandonar mis estudios a mitad de curso por no poder pagarlos tras quedarme sin beca, para ponerme a trabajar en un McDonald’s (…) Tirando de mis pocos ahorros y con la ayuda que mis padres me podían ir dando, fui aguantando los primeros cinco meses en Madrid mientras esperaba que la beca me fuera concedida. Pero eso nunca llegó a suceder. El día de Nochebuena, el 24 de diciembre, estando en la biblioteca estudiando para los exámenes de enero, recibí la notificación de la resolución por correo electrónico. La abrí, la leí y recogí mis libros. Esa fue la última vez que toqué mis apuntes del máster”.</p>
<p>La carta iba dirigida simbólicamente al ministro de Educación, José Ignacio Wert, pero Juan la envió también a través de redes sociales y a EL PAÍS. No quiere parecer lastimero. Lo repite de varias formas a lo largo de la conversación en un café del centro de Madrid, cerca del local de Gran Vía en el que trabaja. Y, sin embargo, sí suena amargo. “No somos mileuristas, el concepto ahora es otro: somos trabajadores pobres, ya me gustaría a mí ganar 1.000 euros, pero ahora el mileurismo es ganar 700, 800 euros…”.</p>
<p>Su sueldo se queda en 450 mensuales porque trabaja 20 horas a la semana. Es uno de tantos contratos a tiempo parcial no deseados, por eso se les conoce como subempleos.</p>
<div id="sumario_4|html">
<blockquote><p>Ya no somos mileuristas, el concepto ahora es otro: somos trabajadores pobres&#8221;</p></blockquote>
</div>
<p>Con padre carpintero y madre ama de casa, siempre estudió con beca, se graduó en Trabajo Social en Murcia y en octubre comenzó en Madrid un máster de 8.000 euros sobre su área en la Complutense. “Hay gente que cree que ya no tengo por qué tener beca del Estado para un máster, pero para mí eso prueba que no hay igualdad de oportunidades: si tuviéramos más dinero yo ahora seguiría estudiando allí, como mis compañeros”, recalca.</p>
<p>En España familias con diferencias económicas abismales se han identificado tradicionalmente como clase media, pero Juan no ve ahí su sitio. El suyo es un caso de sobrecualificación de manual.</p>
<p>Montalvo, de la UPF, estudia este fenómeno desde hace años y ve un cambio crucial. En 2005, los jóvenes que afirmaban tener un empleo inferior a su nivel de formación eran el 42%, y en 2011 bajó al 28%. Se han destruido empleos poco cualificados, pero además se ha disparado el número de jóvenes a los que no les importa tener un trabajo adecuado a su nivel académico: del 12% en 2005 al 48% en 2011, según datos de Madrid y Barcelona. “Tres años después ya no se sienten sobrecualificados, eso significa que han rebajado sus expectativas. Es dramático”, lamenta el profesor al analizar su último trabajo, financiado por Recercaixa. “Nuestra economía está basada esencialmente en el turismo y servicios y el nivel del empresariado español es más bajo que el de la media de la sociedad, eso hace que se valore menos la formación”, añade.</p>
<p>¿Se rebelarán los jóvenes? “¡Cómo se van a rebelar! El mileurista ya no se mide con el que gana 1.500 o 2.000 euros, se compara con el parado, el que no tiene nada, y su posición relativa ha mejorado”, apunta Luis Garrido.</p>
<p>Rubén del Campo, por ejemplo, se siente en buena situación. Estudió Biología, hizo un máster en biodiversidad y ahora, con 25 años, está enfrascado en una tesis sobre la ecología del río con una beca salario de entre 980 y 1.024 euros, en función del mes. “Soy con diferencia de los que están mejor, muy poca gente tiene trabajo de algo relacionado con los estudios, otros buscan prácticas en empresas…”, dice. Y tiene esperanzas de encontrar empleo a medio plazo.</p>
<p>De los 3,7 millones de empleos perdidos, 2,5 millones son de menores de 30 años. Pero el mileurismo y su particular declive “no tiene que ver solo con la crisis, hay cosas estructurales, previas a este declive, y que tampoco van a desaparecer con la recuperación”, advierte Josep Oliver, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona.</p>
<p>Hay un dato clave: la mano de obra disponible en la economía mundializada se ha triplicado en las tres últimas décadas. “Eso produce un fuerte choque en los salarios, como ya estuvo ocurriendo entre 2001 y 2005, pero en la crisis emerge con una fuerza brutal. Y el cambio tecnológico también va a destruir empleo”, advierte el profesor.</p>
<p>En 2001, la estadounidense Lear Corporation decidió cerrar su fábrica de Cervera (Lleida), una planta de cableado para automóviles que daba trabajo a 1.280 personas. Tenía beneficios, pero trasladó la producción a Polonia para ahorrar costes alegando que su competencia lo había hecho y que, si no deslocalizaban, tenían los años contados. Muchas fábricas cerraron así, pero quedó amortiguado por un <em>boom</em> crediticio que disparó la economía. Luego, el crédito se hundió, pero aquellas factorías no regresaron.</p>
<div id="sumario_6|html">
<blockquote><p>¿Comprar un piso? Salvo que tengas mucho capital, no lo veo una opción, no te puedes anclar a ese compromiso”</p></blockquote>
</div>
<p>“Hay una gran paradoja en la globalización: estamos trasladando la producción a otros países para poder fabricar de forma barata cosas que puedan comprar nuestros parados”, destaca Nueno.</p>
<p>–¿Te has arrepentido de estudiar Trabajo Social?<br />
Juan pone de repente la cara muy aniñada, sorprendido por la pregunta.<br />
–No. Nunca…, aunque sí pienso mucho en el futuro. Cuando empezamos la carrera nos dijeron que en ese trabajo no podíamos aspirar a hacernos ricos, pero yo solo quería un trabajo con un sueldo que me dejara vivir.</p>
<p><strong>“Tengo 17 años</strong> y aún no soy miembro del censo electoral, pero como más jóvenes de mi edad este año nos estrenaremos en las urnas. Imaginaos, veteranos, si es difícil una primera elección. Tenemos varias alternativas y no sé cuál es peor: unos que nos llevaron a la crisis; otros que están hundidos hasta las cejas de corrupción, y los últimos, que van de salvadores de España, gritando al cielo valores, sin saber ni ellos mismos llevarlos a la práctica. Solo espero que la mía no sea otra generación perdida (…)”.</p>
<p>Mireia Bauxauli conoce el concepto de mileurismo prácticamente desde que tiene uso de razón y el primer presidente que recuerda es Zapatero, pero apenas tiene memoria de la España del milagro. Sí sabe cuándo percibió los primeros embates de la crisis, no tenía más de diez años. “Fue en clase, cuando algunos padres se quedaron sin trabajo y muchos compañeros dejaron el colegio porque no podían pagar las cuotas”.</p>
<p>–¿Y ahora qué decís en tu clase?<br />
–Cuando empezó la crisis había gente que decía: “Para qué voy a estudiar si no encontraré trabajo”. Pero ahora la mayoría lo dice al revés, que van a estudiar más porque hay muy pocos trabajos y así también podrán irse al extranjero. Los profesores nos dicen que no basta con sacar buenas notas, que tenemos que sacar las mejores porque no hay tanto empleo.</p>
<p>Esa hambre por salir adelante de la que hablaba Carolina Alguacil lo irradia esta chica de Picassent (Valencia) que mandó su carta a EL PAÍS, que se debate entre estudiar Periodismo o Administración y Dirección de Empresas y entre votar o no votar. Ha terminado los exámenes, tiene una nota media de 8,2, pero el cuerpo lleno de inquietud.</p>
<p><strong>El mundo que Mireia</strong> conoce ofrece llamadas gratis, cultura accesible por Internet, plataformas alternativas de transporte… El bajo coste en prácticamente cualquier ámbito. Pero, al mismo tiempo, su generación es la que tiene definitivamente claro que no va a ser fácil vivir igual o mejor que sus padres.</p>
<p>Son temores fundados, muy fundados. “La riqueza se está concentrando en la parte alta de los salarios”, advierte Josep Oliver, pero el profesor insiste en que esas “fuerzas exteriores” de la globalización sí se pueden contrarrestar. “Unas políticas fiscales más agresivas para reducir los desequilibrios y una mayor apuesta por el valor añadido pueden frenar la desigualdad”, explica.<br />
En pocos sitios como España la crisis ha abierto tanto la brecha entre ricos y pobres. Mireia, de padre ingeniero agrónomo y madre profesora, es muy sincera cuando se le pregunta si le preocupa ser mileurista. “Sí, no estoy acostumbrada a padecer por el dinero. Mis padres no me dan paga, pero si necesito algo lo pido. Con 800 euros para todo, a lo mejor lo pasaría mal”.<br />
Diez años después, los jóvenes siguen escribiendo cartas con lo que les atormenta. Mireia clama por que “cuando acabe la carrera, la crisis haya terminado de verdad”.</p>
<p><em>Artículo de Amanda Mars publicado en El Pais el 10 de mayo de 2015</em></p>
<p><em>Ir al artículo: <a href="http://elpais.com/elpais/2015/05/08/eps/1431113378_624853.html">http://elpais.com/elpais/2015/05/08/eps/1431113378_624853.html</a></em></p>
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		<title>El comercio, a la &#8216;caza&#8217; del comprador</title>
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		<pubDate>Sun, 25 May 2014 11:58:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los años de crisis económica no sólo han laminado y empobrecido a la clase media española, sino que han propiciado una escalada de la desigualdad -la más acusada entre los países de la UE-. Este fenómeno, común a buena parte de los países del entorno mediterráneo y a gigantes como Estados Unidos, retrasará inevitablemente una recuperación que ya viene precedida por un periodo de transición que podría alargarse hasta 2017, en opinión del profesor José Luis Nueno. De este modo, no veremos en el futuro inmediato las dramáticas caídas de 2009 ó 2012, pero no se crecerá a un ritmo suficiente para recuperar todo lo que la crisis se ha llevado por delante. Por si fuera poco, y para que la economía logre una magras cifras de crecimiento, el esfuerzo en precios y en la proactividad que muestre el comercio no tendrá parangón. Desigualdad Con estas premisas, los datos de distribución de riqueza que exponeNueno en El regreso del consumidor, su último libro, no parecen alentadores. Baste la comparación que esgrime de los ingresos de los ciudadanos más ricos, «el top» y de aquellos que están «a mitad del escalafón» a partir de las estadísticas de The World Top Incomes Database: en 1980, un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los años de crisis económica no sólo han laminado y empobrecido a la clase media española, sino que han propiciado una escalada de la desigualdad -la más acusada entre los países de la UE-. Este fenómeno, común a buena parte de los países del entorno mediterráneo y a gigantes como Estados Unidos, retrasará inevitablemente una recuperación que ya viene precedida por un periodo de transición que podría alargarse hasta 2017, en opinión del profesor José Luis Nueno.</p>
<p>De este modo, no veremos en el futuro inmediato las dramáticas caídas de 2009 ó 2012, pero no se crecerá a un ritmo suficiente para recuperar todo lo que la crisis se ha llevado por delante. Por si fuera poco, y para que la economía logre una magras cifras de crecimiento, el esfuerzo en precios y en la proactividad que muestre el comercio no tendrá parangón.</p>
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<h2>Desigualdad</h2>
<p>Con estas premisas, los datos de distribución de riqueza que exponeNueno en <em>El regreso del consumidor</em>, su último libro, no parecen alentadores. Baste la comparación que esgrime de los ingresos de los ciudadanos más ricos, «el top» y de aquellos que están «a mitad del escalafón» a partir de las estadísticas de The World Top Incomes Database: en 1980, un trabajador español medio tenía unos ingresos de 11.464 euros, el top 1% de 86.000 euros y el top 0,1% de 214.000; en el año 2010, el trabajador medio ingresaba 17.435 euros, mientras que el top 1% alcanzaba los 141.000 euros y el top 0,1% se colocaba ya en los 425.000 euros. Nueno concluye asimismo que «el 1% de la población más rica concentra la misma riqueza que el 72% más pobre (el 25,1%) o, en otras magnitudes, que 26 millones de adultos tienen exactamente lo mismo que 383.000 personas, el 1% más rico».</p>
<h2>El consumidor</h2>
<p>La ecuación que liga la desigualdad a la rapidez y calidad de la recuperación se cumple en la medida que el consumo es causa y efecto del crecimiento económico. Y en la medida que la clase media es, para el consumo, una piedra angular. No en vano, el gasto del consumidor supone para Nueno «dos tercios del PIB de España», por lo que «la acumulación del 25,1% de la riqueza en el 1% de la población no se corresponde con las expectativas sobre la cuota de gasto de ese 1%». Una situación «perversa» para el consumo.</p>
<p>Por otro lado, los ciudadanos que vuelven a comprar no son los mismos del año 2007. Durante este tiempo, sus tácticas de ahorro y de búsqueda del mejor precio han sido de tres tipos: eludirlo, volverse más austeros y buscar alternativas low cost. Esta actitud ha provocado que «la afluencia a calles y centros comerciales, hipermercados y grandes almacenes» haya cedido protagonismo en favor de la «compra de proximidad más pequeña y frecuente», es decir, «menos carros llenos y más cestas a medias».</p>
<p>Tampoco es desdeñable la tecnología. Para Celestino Martínez, asesor de marketing, el nuevo comprador «está conectado y es digital y social». Y esto deriva, en su opinión, hacia un nuevo perfil: el prosumer. Un término que surge de la combinación de las palabras producer -productor- y consumer -consumidor- y que define al consumidor que es capaz de producir información.</p>
<h2>Canales de venta</h2>
<p>En el libro coral Claves del retail, el experto en gestión comercial Jacinto Llorca subrayaba que «la mayor crisis a la que se enfrenta el sector retail en España radica en la ausencia de unos estándares de calidad en atención al cliente que sean dignos de destacar». Una circunstancia agravada por el hecho de que «sean pocas las marcas que tienen las ideas claras en el camino a seguir» y de que «cuando hay más que nunca donde elegir, parece que unos pocos copan las cuotas de mercado más importantes».</p>
<p>Es ahí donde para José Luis Nueno cobra sentido la «estrategia multicanal que integre el comercio electrónico, el comercio móvil y el de las redes sociales, sin olvidar la tienda física». En este mix, más que una canibalización de formatos hay espacios para la sinergia: «se mueve tráfico online a las tiendas físicas y de éstas a la web».</p>
<p>Y aunque ésta parece de momento la fórmula ganadora junto a los disruptivos outlets online, siempre quedarán los «formatos resilientes» que aúnen proximidad, descuento y horario de apertura. Ahí siguen reinando los supermercados de grandes cadenas y el pequeño comercio de conveniencia, con amplio surtido y horario de apertura. En capitales como Madrid o Barcelona este formato está regentado por extranjeros, que dominan el 60% del canal tradicional.</p>
<p>Artículo de Ana Bravo publicado en El Mundo el 25 de mayo de 2014.</p>
<p>Ir al artículo: <a href="http://www.elmundo.es/economia/2014/05/24/53811212268e3ebf328b457c.html">http://www.elmundo.es/economia/2014/05/24/53811212268e3ebf328b457c.html</a></p>
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		<title>Clase media «low cost»</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Apr 2014 12:34:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El profesor José Luis Nueno ha escrito para AECOC «El regreso del consumidor», obra en la que responde a preguntas como ¿por qué la distribución de la renta y la desigualdad son hoy tan agudas?, ¿qué consecuencias tiene para el consumo el empobrecimiento de la clase media? o ¿qué papel jugarán las marcas y las tiendas? ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos agarramos a los primeros síntomas de recuperación real de la economía como a clavo ardiendo. Las esperanzadoras cifras de crecimiento del PIB, de la inversión en bienes y equipos en las empresas y de renovación de los electrodomésticos en los hogares, indican que la recesión ha finalizado. Pero ayer recordó en Barcelona Javier Campo, presidente de AECOC, la mayor asociación de fabricantes y distribuidores de gran consumo de España, que las muestras de recuperación son aún tímidas. De modo que todas las medidas gubernamentales deberían ir encaminadas a consolidar este proceso que pasa, inexorablemente, por la recuperación de la confianza del consumidor como paso previo a la reactivación del consumo. De ahí que una subida del IVA de los productos alimenticios del 10 al 21% sería un torpedo en la línea de flotación de la economía cuando empieza a reflotar.</p>
<p>Aunque el consumidor regrese, lo hace con otra actitud. Primero, porque superada la exuberancia irracional en la que vivimos los felices inicios de este siglo que nos permitía, e incluso fomentaba, el crédito fácil; ya nada va a ser igual. Luego, porque estamos muchísimo más informados e incluso se consulta la Red desde el mismísimo lineal del supermercado.</p>
<p>El profesor José Luis Nueno ha escrito para AECOC «El regreso del consumidor», obra en la que responde a preguntas como ¿por qué la distribución de la renta y la desigualdad son hoy tan agudas?, ¿qué consecuencias tiene para el consumo el empobrecimiento de la clase media? o ¿qué papel jugarán las marcas y las tiendas? El experto asegura que el consumidor regresa fundamentalmente para reponer, renovar y finalmente, para premiarse. Renovar el equipamiento del hogar y el automóvil, que con el permiso de la obsolescencia programada, han tenido un uso demasiado prolongado durante la crisis; reponer los nuevos bienes de consumo ordinario y también premiarse con compras prescindibles pero que cubren nuevas necesidades, como «tablets» y «smartphones».</p>
<p>Pero Nueno también concluye que la economía del «low cost» ha venido para quedarse y satisfacer a una nueva clase media-baja que ha perdido poder adquisitivo. Un estudio británico rechaza por simplistas las tradicionales categorías de clases alta, media y trabajadora y las amplia a siete: El «precariado», trabajadores emergentes de los servicios, clase trabajadora , nuevos trabajadores pudientes, clase media establecida y la élite. Las tres primeras constituyen la clase media «low cost».</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Artículo de Joan Carles Valero publicado en ABC el 30 de abril de 2014</em></p>
<p><em>Ir al artículo: </em><a href="http://www.abc.es/catalunya/20140430/abci-clase-media-cost-201404300958.html">http://www.abc.es/catalunya/20140430/abci-clase-media-cost-201404300958.html</a></p>
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		<title>Cómo seremos dentro de 20 años</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Dec 2009 09:23:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA["Todas estas categorías tienen algo en común: tienen rentas menores, consumen menos, tienen más tiempo, necesitan comprar en proximidad y están solicitados por muchas otras cosas. En resumen: necesitan el canal del descuento", sostiene el profesor del Iese José Luis Nueno]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo será el mundo dentro de dos décadas? Hemos preguntado a unos expertos su visión. El pronóstico no tiene por qué cumplirse, pero vamos a imaginar, por unos instantes, cómo será nuestra vida. ¡Bienvenidos al <strong>2030</strong>!</p>
<p>1. Familia: &#8220;La mujer será el eje de la familia&#8221;<br />
Hablar de familia como núcleo homogéneo será cada vez más difícil. Según <strong>Jean-Claude Kauffman</strong>, &#8220;lo que estará en el corazón del modelo familiar será el individuo. De hecho, el número de solteros no deja de aumentar desde hace medio siglo&#8221;, recuerda. En cuanto a las relaciones de pareja, también se fundamentarán, de alguna manera, en este concepto: los cónyuges vivirán juntos, pero ninguno estará dispuesto a renunciar a su autonomía. Con todo, Kauffman cree que la gente seguirá queriendo compartir su vida con alguien. &#8220;Es contradictorio, pero junto a este impulso de libertad, al mismo tiempo se aspirará a tener a cierta estabilidad y a contar con un apoyo psicológico, aunque no para toda la vida. La regla de oro de la pareja será la confianza y el reconocimiento mutuo. Este será el nuevo contrato.Más allá de visiones muy idealizadas o románticas, la convivencia y el matrimonio se concebirán como un lugar de caricias y de consuelo ante las dificultades de la vida&#8221;. Este sociólogo francés, autor de libros de gran éxito como <em>Irritaciones</em> o <em>La primera mañana</em> (Ed. Gedisa), opina que no habrá más divorcios.&#8221;Han tocado techo. La gente ahora se casa más tarde, en coincidencia con un aumento de la esperanza de vida&#8221;.En su opinión, la relación de pareja será el anillo débil de la familia. &#8220;En cambio, el anillo más fuerte será la relación mujer-hijo. La mujer será el eje central del hogar, la locomotora. El hombre, un mero vagón. La sociedad será más matriarcal&#8221;.</p>
<p>2. Informática y tecnología: &#8220;Conectados a todas horas&#8221;<br />
Dentro de 20 años internet formará parte de nuestra vida y de nuestro paisaje, gracias a una conectividad permanente. &#8220;La palabra que resumirá todo será <em>mobiquity</em>: <strong>movilidad</strong> y <strong>ubicuidad</strong>. Estaremos siempre en movimiento y siempre en línea, entre nosotros y con lugares y objetos. Y cada objeto tendrá una forma de inteligencia&#8221;, asegura <strong>Francis Pisani</strong>, uno de los máximos expertos de tecnología. Por ejemplo, el móvil entenderá a través de su GPS que entramos en un concierto y se apagará solo. Los dispositivos nos comunicarán información y recibiremos mensajes constantemente. &#8220;La clave será que todo el mundo pueda participar y aprovecharse de ello, lo que supone un desafío para la educación y la formación. En el futuro, la cuestión será la calidad y el uso de la conexión, no la conexión en sí&#8221;. Pero a parte del riesgo de generar una clase de excluidos de esta revolución digital, queda mucha incógnita sobre qué va a hacer el consumidor con esta tecnología y el uso social que se le va a dar. &#8220;Pocos imaginaban que Twitter fomentaría la llamada comunicación horizontal. Creo que aumentará la influencia de aquellos movimientos formados por personas que ni siquiera se conocen directamente, como asociaciones de consumidores o redes sociales. La última campaña electoral de Estados Unidos ya ha demostrado la importancia de este colectivo&#8221;. Para Pisani, &#8220;el saber, que era monopolio de unos pocos, desde maestros hasta medios de comunicación, pasará a ser compartido y difundido con gente local o expertos de la materia&#8221;. Con toda probabilidad, los internautas seguirán produciendo cada vez más contenidos y lucharán para que siga aumentando la calidad . &#8220;Hay que advertir que esta evolución puede no ser lineal. Existen amenazas sobre la interoperabilidad de los distintos sistemas informáticos y la propiedad de las redes. Con toda seguridad aparecerán nuevas problemáticas sociales y culturales&#8221;.</p>
<p>3. Formas de trabajar: &#8220;Movilidad y flexibilidad&#8221;<br />
En 20 años, las formas de trabajar cambiarán radicalmente. Según el profesor del <strong>Iese</strong><strong>José Ramón Pin</strong>, &#8220;el sistema económico se basará en tres ejes. El primero será la fábrica industrial clásica, que producirá los instrumentos de nuestra vida diaria. Aquí se mantendrán las costumbres del siglo XX: horarios fijos, contratación de plantilla, lugar de trabajo. Pero dentro de 20 años esta rama tendrá menor importancia y menos efectivos, debido a la fuerte automatización de los procesos. El segundo será la economía del conocimiento. Será el eje dominante, donde se podrán alcanzar remuneraciones más altas. Los horarios serán totalmente flexibles y serán esencialmente llevadas a cabo por autónomos o <em>free lance</em>. El concepto de oficina desaparecerá y será una estructura residual para aquellas tareas burocráticas. Este colectivo trabajará un poco en casa y el resto en el lugar dónde tendrá lugar el proyecto. Se premiará la flexibilidad y la adaptabilidad. La retribución pasará a ser totalmente variable. La tercera ramade la economía será la de las relaciones personales: el cuidado de la tercera edad, la salud, la educación. Aquí, gran parte de la remuneración será fija y una parte variable. El lugar será el de la persona objeto del cuidado: donde reside el enfermo, el mayor o los niños. En este sector, la inteligencia emocional será muy valorada&#8221;. Según Pin, &#8220;en 20 años tendrán éxito las personas que sepan aportar capital intelectual a su profesión: los emprendedores, los artistas, los inventores, los creativos, mientras que el simple trabajo administrativo estará condenado al declive. Pin destaca otra novedad relevante: la incorporación de la mujer al mundo laboral gracias también a que se exigirá menor carga física. &#8220;Vamos hacia la feminización de la sociedad. Y esto hará que el trabajo no será la prioridad, sino que se valorará más la calidad de vida y las relaciones personales. Porque ellas, más que nadie, saben que el hombre es un ser humano que se relaciona&#8221;.</p>
<p>4. Salud y sanidad. &#8220;Tratamientos personalizados y no invasivos&#8221;<br />
Tendremos buena salud y sobre todo sabremos tratar nuestras dolencias mejor. El catedrático <strong>Miquel Vilardell</strong> cree que las enfermedades genéticas van a disminuir debido a que se avanzará en el estudio del genoma. &#8220;Nuestras mutaciones genéticas podrán conocerse. Se podrán prevenir haciendo manipulaciones&#8221;, asegura. En cuanto a las enfermedades del entorno relativas al medio ambiente, como las pulmonares, podrán disminuir si tomamos cartas en el asunto de la <strong>contaminación</strong> (y siempre que un ataque de <strong>bioterrorismo</strong> no estropee los planes). Las enfermedades relativas a la alimentación disminuirán, porque mejoraremos la calidad microbiológica de los productos vegetales, su conservación, también con la ayuda de los transgénicos. Esto hará que disminuyan también las alergias. En el frente negativo, &#8220;aumentarán las patologías relativas a la globalización. Es decir, que aparecerán nuevas infecciones como la gripe A e incluso podrán reaparecer las antiguas. También aumentarán las relativas a la salud mental y las psíquicas, debido al aumento del estrés y de la competitividad. Seremos más depresivos y más hipocondríacos&#8221;. Buenas noticias para el <strong>cáncer</strong>: &#8220;Con el cáncer pasará un poco lo que ha pasado con el <strong>sida</strong>: se podrá tener una calidad de vida aceptable gracias al avance en tratamiento específicos. Se transformarán en enfermedades crónicas&#8221;, asegura Vilardell. Avanzará la investigación molecular y no será imprescindible operar. &#8220;La cirugía como la hemos conocido cambiará, gracias a la robótica. Será menos invasiva, más precisa, con menos efectos adversos. A través de un pequeño agujero corporal se intervendrá con menos impacto&#8221;, dice Vilardell. Gastaremos más en salud, pero viviremos más años y dispondremos de más ingresos para pagar.</p>
<p>5. Educación: &#8220;El profesor será un moderador&#8221;<br />
<strong>Andreas Schleicher</strong> es uno de los responsables del conocido <strong>informe Pisa</strong> sobre la calidad de la educación. &#8220;Hace años el profesor tenía el monopolio del conocimiento. Dentro de 20 años no será así. El profesor será un moderador, un guía que orientará los diferentes contenidos que los mismos alumnos habrán encontrado. La enseñanza será cada vez más individualizada&#8221;. Schleicher cree que se mantendrá el modelo escuela, profesor, clase, alumno, pero todo será distinto. &#8220;Antes te preparaban para convertirte en alguien que haría un trabajo toda la vida. En 20 años, los alumnos saldrán preparados para elegir lo que quieren ser y para ser muchas cosas a la vez&#8221;. El entorno escolar cambiará profundamente con la aportación de las nuevas tecnologías. &#8220;Las aulas serán tecnológicas. Los libros serán digitales. Pero ya no habrá el mismo libro para todos, sino que los profesores ofrecerán a los alumnos una batería de fuentes con las que informarse&#8221;, afirma. La escuela se convertirá en un ámbito de formación y aprendizaje: &#8220;El colegio tendrá competidores: la familia, los amigos, pero también la web y las redes sociales&#8221;, según este experto. En cuanto a los problemas de autoridad, Schleicher es optimista. &#8220;No es verdad que habrá más problemas de disciplina. Si la enseñanza va a estar centrada cada vez más en el individuo, todas las personas se sentirán más motivadas. Para ello, el profesor tendrá que tener más libertad y la posibilidad de aplicar pedagogías distintas. Sólo así será capaz de sacar lo mejor de sus alumnos&#8221;. Habrá más inmigrantes, pero esto no supondrá problemas si la enseñanza es capaz de adaptarse a las exigencias de cada persona. &#8220;Antes la escuela era el único lugar donde encontrar un libro. Ahora un libro solo no va a bastar. Ahora los chicos son del siglo XXI, pero los profesores son del XX y las escuelas, del XIX. El sistema está obligado a cambiar&#8221;, concluye.</p>
<p>6. Ocio y tiempo libre: &#8220;Llegará la era del ocio digital&#8221;<br />
En el siglo XX se relacionaba el ocio con el tiempo libre. Pero en el siglo XXI se va a desvincular totalmente del tiempo. &#8220;El ocio ha pasado a ocupar el espacio que antiguamente ocupaban las ideologías y la práctica religiosa&#8221;, dice <strong>Manuel Cuenca</strong>, director del Instituto de Estudios de Ocio de la <strong>Universidad de Deusto</strong>. En su opinión, las personas no querrán reducir el ocio a un espacio apartado y reservado de la jornada, sino que lo repartirán en píldoras distribuidas en varios momentos del día. De hecho, es algo que ya hacemos cuando viajamos en el metro y leemos el periódico al mismo tiempo. Esto irá a más. Los niños ya miran películas en el coche; ya hay pequeñas burbujas de ocio en la vida laboral, como chatear desde el ordenador de la oficina. De alguna manera, tendremos en el futuro menos tiempo libre, pero esto no será un problema para el ocio, porque gracias a la evolución tecnológica, lo incrustaremos. &#8220;El tiempo digital será diferente del tiempo real. Se podrán disfrutar cosas de noche y de día y compartirlas en la web. Todo se vivirá como si fuera presente&#8221;, sostiene Cuenca. A nivel cualitativo, se experimentarán cambios. &#8220;Todo estará menos centrado en el producto y más en la experiencia, lo que supone también una organización y preparación previa (del viaje o de la actividad)&#8221;. Por mucho que se disparen los precios, la gente seguirá viajando, porque lo tiene totalmente asumido en su estilo de vida. En cuanto al cine, el teatro o los conciertos, esta oferta seguirá existiendo como residuo de ocio de masas para compartir. &#8220;Habrá una mayor conexión entre la audiencia y la programación, la trama y los temas, que podrán elegirse a la carta&#8221;. Último apunte: el ocio no tendrá edad. &#8220;Los que entrarán en la tercera edad en el 2030 estarán más en forma y disfrutarán de las posibilidades de ocio que en la actualidad tienen las personas de 40 años &#8220;. El ocio total.</p>
<p>7. Ciudades y urbanismo: &#8220;Las ciudades expulsarán el automóvil&#8221;<br />
&#8220;El elevado impacto actual de la movilidad privada en el cambio climático y en el medio ambiente habrá convencido a los ciudadanos y a las administraciones de la necesidad del cambio en la movilidad&#8221;, asegura <strong>Antonio Font</strong>, catedrático de <strong>Urbanismo</strong> de la UPC. &#8220;Habrán debido disminuir significativamente los desplazamientos en automóvil en las ciudades, para ser sustituidos por eficientes sistemas de transporte de alta capacidad (cercanías, metro, tranvía, etcétera.). El automóvil deberá ser utilizado en todo caso fuera de las ciudades, donde existirán unos aparcamientos disuasorios exteriores, bien ligados a las líneas de transporte colectivo. Ambas modalidades utilizarán energías limpias (electricidad, hidrógeno, etcétera.) menos contaminantes. Por el interior de la ciudad, el transporte público, los peatones, las bicicletas y otros vehículos de transporte individual serán la cara visible de una movilidad más amable, que reclamará la existencia de espacios adaptados para su desarrollo (carriles bici, paseos y boulevards, etcétera)&#8221;. Asimismo, indica Font, &#8220;los parques y jardines urbanos formarán parte de un sistema de espacios abiertos, en los que la recuperación de la producción agrícola y la explotación forestal será compatible con las actividades de ocio y esparcimiento ciudadano, garantizando un equilibrio entre los asentamientos urbanos&#8221;. En cuanto a los arquitectos estrella que han protagonizado el urbanismo en las últimas décadas, Font cree que &#8220;seguramente ya se habrá superado la epidemia municipal de confiar la modernización y mejora del paisaje urbano sólo a la aparición de edificios de arquitectos del <em>star-system</em>, cambiando el orden de prioridades en las intervenciones, anteponiendo la rehabilitación urbana a los nuevos crecimientos y planteando la vivienda y los servicios como tema central&#8221;.</p>
<p>8. Márketing y consumo: &#8220;Descuento a toda costa&#8221;<br />
Fruto de las tendencias demográficas, aumentará el peso de los séniors, de los inmigrantes y de los ciudadanos que viven solos. &#8220;Todas estas categorías tienen algo en común: tienen rentas menores, consumen menos, tienen más tiempo, necesitan comprar en proximidad y están solicitados por muchas otras cosas. En resumen: necesitan el canal del descuento&#8221;, sostiene el profesor del <strong>Iese </strong><strong>José Luis Nueno</strong>. La edad de lo barato o de <em>low cost</em>, en su opinión, se extenderá a muchos ámbitos. Gracias al boca-oreja y las redes sociales, el consumidor tendrá mucha más información y poder. También cambiará la composición de la cesta de la compra. &#8220;Después del alimento y del vestido necesitaremos cirugía plástica, conexión a internet, cursos de relajación, tutores para niños, cursos de idiomas, televisión de pago.&#8221;.</p>
<p>9. Demografía: &#8220;La era de la diversidad étnica&#8221;<br />
No. Las ciudades occidentales no se van a colapsar bajo una ola incontrolada de inmigrantes. &#8220;No creo que las migraciones vayan a aumentar de forma destacable. Sí lo harán en términos absolutos, pero no en los relativos. No es probable que este porcentaje supere el 3% del total de la población mundial&#8221;, afirma <strong>Joaquín Arango</strong>, catedrático de la <strong>Universidad Complutense</strong> experto en migraciones. &#8220;Y esto ocurrirá por dos motivos: primero, los países receptores del primer mundo endurecerán sus políticas de control. Segundo, es de esperar que el nivel de vida en los países emisores mejore, con lo que la gente optará por quedarse&#8221;. En todos los países, y en particular en los occidentales, el aumento de los matrimonios mixtos producirá sus frutos. &#8220;Va a aumentar la diversidad humana, en el sentido de que tendrá lugar una mezcla de etnias y de culturas que puede llegar hasta el 30% del total. No porque aumente la inmigración, sino porque la que ya ha habido (entre reagrupamientos y la irregular) empezará a reproducirse. De la primera generación de inmigrantes en algunos países se pasará a la segunda&#8221;, sostiene Arango. &#8220;Esta segunda generación estará mas integrada en términos de lengua y cultura, pero al mismo tiempo habrá mas tensiones sociales porque sus expectativas, ante el trabajo precario, podrán quedar frustradas&#8221;, advierte. El escenario en Europa será una incógnita. &#8220;Será interesante saber dónde se encontrarán sus fronteras. Tal vez Georgia, Armenia, Cáucaso, con lo que la diversidad étnica irá aumentando&#8221;. Viviremos más años. La esperanza de vida aumentará hasta los 85-86 años. En Europa la natalidad repuntará, aunque no alcanzará la tasa de reemplazo. En EE.UU. se mantendrá una sociedad joven. España superará los 50 millones de habitantes, pero ya no habrá la ola inmigratoria de la última década.</p>
<p><em>Artículo publicado en La Vanguardia por Piergiorgio M. Sandri y Mayte Rius, 26 de diciembre de 2009</em><br />
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